La temporada de visitación 2024-2025 de la mariposa Monarca inició el 15 de noviembre de 2024 y se extendió hasta el 31 de marzo de 2025, informó Conanp. Los paradores abiertos al público fueron Sierra Chincua, Senguio y El Rosario, en Michoacán, además de Piedra Herrada, en el Estado de México.

El anuncio turístico tiene un trasfondo de conservación. La Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca protege parte del hábitat donde millones de ejemplares llegan a hibernar después de migrar desde Canadá y el noreste de Estados Unidos. Conanp describe este ciclo como una migración continental que depende de bosques de oyamel en buen estado.

Visitar los santuarios puede generar ingresos locales, pero también presión sobre senderos, basura y tranquilidad de las colonias. Por eso la autoridad pidió a visitantes no generar residuos, no encender fogatas y seguir indicaciones. En este tipo de turismo, el atractivo natural sólo permanece si la experiencia se subordina a la conservación.

El manejo de visitantes también tiene un componente educativo. Quien llega a los paradores suele buscar una imagen espectacular, pero el bosque no es un escenario ilimitado. Guardar silencio, caminar por rutas autorizadas y evitar acercamientos innecesarios reduce perturbaciones y ayuda a que el ingreso turístico no se convierta en deterioro acumulado.

La Monarca funciona como especie emblemática, pero su cuidado no se limita al sitio donde se posa. La ruta migratoria cruza varios países y paisajes agrícolas. En México, el reto inmediato está en mantener bosques, ordenar visitas y sostener proyectos productivos que reduzcan la presión sobre el territorio.

El caso muestra una tensión común en áreas protegidas de América Latina: abrir la naturaleza para generar bienestar local sin convertirla en mercancía frágil. Las reglas de visita no son un obstáculo para el turismo; son la condición para que el fenómeno siga ocurriendo.