Barranquilla aparece en la agenda de UNEP como ejemplo de ciudades colombianas que intentan reincorporar naturaleza a su tejido urbano. La restauración no se plantea como adorno paisajístico, sino como respuesta a calor, inundaciones, contaminación y pérdida de espacios públicos con función ecológica.

Uno de los focos es la Ciénaga de Mallorquín, un humedal entre la ciudad y el mar Caribe. UNEP reporta la restauración de 600 hectáreas y la creación de espacio público asociado, con plantación de árboles, en su mayoría manglares. El sitio funciona como barrera natural frente a marejadas y aumento del nivel del mar, pero también como punto de encuentro ciudadano.

La ciudad también trabaja sobre el arroyo León, descrito como un cauce contaminado y olvidado durante años. Recuperar arroyos urbanos suele ser difícil porque exige saneamiento, control de descargas, participación barrial y mantenimiento. Sin esos componentes, los proyectos quedan en obras visibles con beneficios ecológicos limitados.

El componente social es igual de delicado. Cuando un humedal se vuelve parque o corredor turístico, aumenta el valor urbano del entorno. La planeación debe cuidar que las mejoras ambientales no expulsen a quienes han vivido cerca del ecosistema ni conviertan la restauración en una operación inmobiliaria. La gobernanza local pesa tanto como la ingeniería.

El Gran Malecón sobre el río Magdalena completa la lectura urbana: un espacio lineal que combina protección frente a inundaciones, áreas verdes y uso público. La clave está en que estos proyectos no desplacen comunidades ni escondan problemas de agua y residuos detrás de nuevas superficies peatonales.

La experiencia de Barranquilla conversa con otras ciudades latinoamericanas que buscan infraestructura verde y azul. Renaturalizar no significa volver a un pasado intacto, sino recuperar funciones: sombra, infiltración, biodiversidad, amortiguamiento y acceso público. Medir esas funciones será tan importante como inaugurar nuevos tramos y sostenerlos después con presupuesto claro.